Palabras
A veces las palabras tropiezan. Surgen desde el fondo del alma, en recorrido simultáneo mientras chocan entre ellas.
En otras se esconden entre los labios para evitar ser soprendidas con sentimientos no resueltos. O se quiebran de golpe ante calificativos siniestros, que desmenuzan intenciones.
Parece que se construyen solas, se visten con letras arcanas de historias vivientes. Se muerden, lastiman o a veces se besan. ¿Viven Solas? Son libres. deben serlo. Por que las palabras regalan, promesas, verdades a veces eternas. Son frágiles, humanas, respiran anhelos. Cargan con acentos que estigman lamentos, símbolos perennes del cosmos de adentro.
Una letra columpia en mis labios, vive, anhela vestir un verbo compuesto, eterno, un sufijo lo impide, no concatena. Ahora es complejo, se transforma en recuerdos que califican presentes. lo transforman; sí, las palabra construyen realidades; las deforman, las gastan, a su antojo. Los verbos se hacen complejos, se apelmazan, se aprietan, buscan la glosolalia absurda del vacío. No callan.
Hurgo entre mi pecho, las busco, callar parece una salida. Las letras huyen, las estiro con mi aliento, la singularidad del viento perfuma este silencio. Ensamblo palabras, una lengua muerta, un sentimiento ido. ¿Por qué es fácil hablar cuando debes callar? Las letras lo saben , por eso huyen, odian discutir. A menos que hieras su neutralidad. Entonces corren, vociferan, no arman palabras, exclaman interjecciones, rápidas, babeantes, oscuras y agudas, escurren por la boca mientras saltan al vacío y vuelan a tu pecho. Aciertan.
La distancia se hace física, el amor abarca el infinito. Mientras el eco padece glosolalia, un babel que arquetipa los recuerdos, los estigma y sella con frases aprendidas.
¡Aah! Callar es un remanso cuando las palabras lloran, o gritan. Son niños que escondemos con los años. En el fascismo de perder lo que hemos sido. En la madurez impuesta del creerse adulto.
Por eso te amo, porque tus palabras se parecen a las mías, cuando callan, cuando ríen, cuando gritan. El silencio es un espejo entre dos almas. Las letras descansan inactivas, cuando te estacionas libre en tu morada, mi rincón cordial del pecho niño. Un amor, frugal, henchido, vivo. Divino.
Alejandro Vázquez
Posted: June 8th, 2008 under AMOR, LITERATURA, PERSONALES, POEMAS.
Comments: 2
Comments
Comment from Gaby
Time: June 28, 2008, 7:30 pm
Desde las arias sintacticas antisoledad, abrazos perpetuos a tus palabras.
Comment from Alejandro Vazquez
Time: June 29, 2008, 11:59 am
Abrazos Gaby, desde estos rieles que se cruzan y siguen paralelos











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