Los Años Maravillosos
Si algún programa tengo como favorito y sin duda vería de manera continua sería aquel que me hacìa recordar los Años Maravillosos de mi adolescencia, mientras vivía mi adolescencia y juventud.
No es como Claudia, mi esposa, piensa, que estuviera yo enamorado de Winnie Cooper, o que alguien más de la serie me gustara, ni siquiera cuando la bella Alicia Silverstone aparecía ahí antes de ser tomada en cuenta para las Clueless o de ser la Batichica mas desangelada de todas.
Ni siquiera me identificaba con muchas de las cosas que pensaba el niñón Kevin Arnold o algunas de sus ‘burradas’. Pero como olvidar esas canciones de los 60’s que entraban en el momento justo para abrazarnos. O las expectativas de que algo mayor se estaba gestando.
Quizá no me identifique con los pensamientos y el actuar del eterno baby-face Kevin, sino con la riqueza de su vida interior, ese diálogo permanente con sí mismo, con sus ojos abiertos ante el mundo y sus sutilezas cotidiana, la intenciòn de leer en los ojos del otro sus intenciones más íntimas y profundas.
No es necesario decir que traté algunos años de conseguir la serie en DVD´s, pero no la conseguí ni en México ni en los Estados Unidos, y siempre me prometían que pronto estaría a la venta.
Así que al padecer la espera, me decidí por encontrar una serie reproducida en casa, directa de los programas del ABC y de Azteca 7. Pues no es la mejor calidad, pero es mejor que nada, ahora tengo la serie completa y la veo con Dara que ya le gusta.
Que risa que nos gustan las mismas cosas. Si Dara hubiera sido niño, sería perfectamente yo, su capacidad de estirar el hilo hasta el límite antes de romper la paciencia, por placer, no se la enseñé, así viene de fábrica. Vivir en los límites de la periferia que separa la obediencia y la rebeldía, en tensión constante, de quien la sacó, sino sólo de mi ADN.
Fueron otros tiempos, la autoridad se ejercía con dureza, quiza en eso si me sentí como Arnold, pensando por los dentros con una libertad permanente a pesar de obedicencias.
Confieso haberme conmovido alguna vez con algún programa, no poder evitar algunas ligeras lágrimas. Sobre todo el calor acogedor de sentirse pertenecer a los contradictorios 60’s, su música, un aire fresco y diferente.
Por eso y muchas razones lo sigo viendo, de vez en vez, me siento con Dara y nos reímos juntos de las simplezas de esa niñez que no vuelve, que quiza no disfruté como quería, porque no quise a nadie como quería querer, mientras un sorbo de fresco nihilismo me acompaña mientras río.
Posted: February 28th, 2008 under 60'S, 90'S, MI ADOLESCENCIA, MI JUVENTUD, ROCK, TELEVISIÓN, VIDEO.
Comments: 4
Comments
Comment from varo
Time: March 5, 2008, 2:53 am
Una de las series que mas me han gustado. Ya que te transporta a los recuerdos de la adolescencia.
Saludos
Comment from Alejandro Vazquez
Time: March 6, 2008, 11:42 pm
Hola Varo, Saludos, Gracias por tu visita y comentario.
Coincido contigo, era verdaderamente acogedor poder empatizar con algunas de las circunstancias de los personajes.
Como olvidar todas las peripecias de nuestra niñez y adolescencia.
Gracias
Comment from Mar.Warby
Time: March 13, 2008, 5:08 pm
jajajajaja
Que cosas, tambien era de mis favoritos.
Y si, estaba enamorada de Kevin, y por supuesto No soportaba a la Winni Poo.
Claro, era una ni~a.
Y la musica me llevaba a las nubes.
Comment from Alejandro Vazquez
Time: March 16, 2008, 12:00 am
Hola Margarita,
Aja te gustaba Kevin…! Jajaja!
Acaso no habia momentos sumamente conmovedores en esta singular serie.
Que falta hace alguna producción de esa naturaleza.
Abrazos!











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